
Es muy fácil decir “compostable” pero, a fin de evitar el uso incorrecto de un término tan crucial en el pasaje hacia un sistema productivo con menor impacto ambiental, el Comité Europeo de Normalización introdujo la norma EN 13432 en el año 2002.
El título mismo deja claro cuál es el objetivo: “Requisitos para embalajes recuperables a través de compostaje y biodegradación”.
La norma EN 13432 también pretende colmar algunas lagunas detectadas en la directiva 94/62/CE precedente, para evitar posibles incomprensiones o usos inapropiados de los términos “compostable” y “biodegradable”.
Conforme a la nueva norma, un material puede definirse “compostable” si posee las siguientes características:
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